Escanearon los cerebros de monjes budistas en plena meditación
Y estudiaron fenómenos místicos desde un punto de vista físico
Algunos científicos aseguran que la espiritualidad es un estado mental
DARDO VILLAFAÑ
Hacia mediados del siglo XVII, don Renato Descartes -filósofo y
matemático- se animó a proclamar una idea insólita para su época: que
el sentimiento humano no residía en el corazón sino que era gobernado
por la glándula pineal, un pequeño órgano nervioso situado entre los
hemisferios cerebrales. Aunque sus argumentos -expuestos en una obra
poco conocida llamada Las Pasiones del Alma (1650), escrita el año de
su muerte- no eran muy sólidos, parece que parte de razón tenía. Al
menos en su idea general.Según un artículo del periodista Robert Lee
Hotz publicado en Los Angeles Times, una serie de experimentos
realizados en los Estados Unidos permitirían construir una
perspectiva científica de lo divino espiando qué pasa dentro del
cerebro humano. Como las épocas son distintas, en lugar de hacer
disecciones -como intentó Descartes hace casi 400 años- se usaron
líquidos radiactivos y potentes escáner.Inyección mentalSi bien cada
uno usó técnicas distintas, todos los experimentos parecen conducir a
la misma conclusión. Uno de los estudios más importantes se hizo en
la Universidad de Pennsylvania, donde un grupo de especialistas
encabezado por el neurólogo Andrew Newberg escaneó el cerebro de
nueve monjes budistas en plena meditación.Jeringa mediante, los
religiosos recibieron una sustancia química levemente radiactiva
preparada para penetrar fácilmente en las células cerebrales.Durante
el rezo, los nueve cráneos fueron analizados mediante una técnica
tomográfica (llamada SPECT), que trabaja mediante la emisión de unas
partículas subatómicas bastante extrañas, llamadas positrones. Estas
partículas atraviesan los huesos y dentro del tejido encefálico se
encuentran con las células iluminadas por el líquido radiactivo antes
inyectado. Según el nivel de luz es posible establecer el nivel de
actividad en cada región: a mayor luz, mayor actividad.Para Newberg -
jefe de la investigación-, esas imágenes revelan cambios notorios en
la actividad cerebral duransus experiencias religiosas. Por ejemplo,
se notó una disminución de la actividad en las áreas que regulan el
sentido de la ubicación espacio-temporal.El experimento ofrece
algunas claves para interpretar por qué durante la meditación los
monjes se sienten más allá del tiempo y del espacio convencional. Y
una pista firme para indagar la existencia de alguna región precisa
que gobierne las experiencias trascendentales.Este experimento fue
financiado por la Fundación Templeton, una entidad que busca promover
vínculos amistosos entre la ciencia y la religión. Quizás para evitar
suspicacias, la próxima prueba se realizará con monjas franciscanas
mientras rezan.¿Espiritualidad o locura?El otro estudio importante se
hizo en el Centro de Estudios Cerebrales de la Universidad de San
Diego. Allí, V.S. Ramachandran eligió otra estrategia. Para descubrir
la arquitectura fundamental de la mente, basa sus estudios en
pacientes epilépticos, con derrames cerebrales, golpes o heridas en
la cabeza.Al estudiar el lóbulo temporal de pacientes con epilepsia
descubrió indicios de lo que podría ser una maquinaria neuronal capaz
de manejar las experiencias espirituales o místicas. Como efecto
secundario de su enfermedad, estas personas se mostrarían
especialmente obsesionados por los asuntos religiosos.Además,
coinciden en que durante sus ataques se sienten en comunión con el
Universo. Y según los especialistas, muestran tendencias tan claras
como involuntarias al lenguaje religioso. Algo pasó en sus lóbulos
temporales que aumentó su respuesta a la simbología religiosa, dijo
Ramachandran.Para muchos investigadores -comenta el periodista-, la
espiritualidad es uno de los muchos estados mentales generados a
partir de una inmensa red neuronal. El tejido cerebral es
suficientemente denso como para albergar siete kilómetros de
conductos por cada milímetro cúbico.En este sentido, Michael Arbib -
experto en teoría cerebral de la Universidad de California- cree que
la mente tiene propiedades de conciencia, asombro, razón y emoción
que la muestran como algo más trascendente. Pero yo sostengo que todo
puede explicarse a partir de las propiedades físicas del cerebro.En
cambio, John Haught -teólogo del Centro para el estudio y la Religión
de la Universidad de Georgetown, Washington- señala con cierto tono
bíblico que los investigadores deben resistir la tentación de pensar
que la mente y el espíritu pueden comprenderse en términos
materiales. Sin embargo, la mente puede depender del cuerpo sin que
esto signifique que se pueda reducir a la químicaPor su parte, Nancey
Murphy -epistemóloga del Fuller Seminary de Pasadena, California-,
esta nueva ola de investigaciones quizás explique uno de los
interrogantes teológicos más complejos de la actualidad: cómo actúa
Dios sobre la mente. Si ésta hace todo lo que se le atribuye al alma,
entonces Dios debe tener alguna manera de interactuar con el
cerebro .Sea cual fuere la respuesta, la mayoría de los científicos
creen que la respuesta final vendrá del lado de la neurobiología. No
todos creen que el concepto de alma es un mito, pero la mayoría sí.
Un neurólogo moderno no necesita el concepto religioso de alma para
explicar el comportamiento de los seres humanos y otros animales,
dice nada menos que Francis Crick, del Instituto Jonas Salk de La
Jolla. En 1962, Crick compartió junto a James Watson el Premio Nobel
de Medicina por dilucidar la estructura completa del ácido
desoxirribonucléico (más conocido como ADN), la clave para saber algo
más acerca de cómo las secuencias genéticas dan origen a la vida.La
importancia de estos experimentos va más allá del área estrictamente
científica. Al contrario de la actitud que la Iglesia tuvo hace casi
cuatro siglos con Descartes -que pese a insistir sobre la existencia
de Dios siempre fue considerado un ideólogo del ateísmo-, el Vaticano
prepara para junio una conferencia que se desarrollará en Polonia. La
idea es juntar a teólogos, fi-lósofos y epistemólogos para abordar la
divinidad desde una perspectiva científica.
Fuente: http://www.clarin.com/diario/1998/05/09/e-07201d.htm
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