jueves, 11 de junio de 2009

COMIENZOS DE LA HISTORIA DEL REINO DE OYO

La tradición oral es definida en este articulo como un grupo de testimonios orales y datos etnográficos que necesitan ser analizados para lograr una historia oral de la gente. Los testimonios orales incluyen no solamente los relatos orales de eventos importantes históricamente sino también la literatura oral y el folclore de la gente. Adicionalmente, los datos etnográficos comprenden evidencia de las organizaciones políticas y sociales, festivales tradicionales y el material visible de la cultura de la gente.
Otra vez para propósito de claridad es también necesario definir historia oral.
Por historia oral es conocida la reconstrucción histórica de la gente de fuentes no escritas, que es, la tradición oral, lingüística y arqueológica.

De estas definiciones es evidente que todavía no podemos hablar de una historia oral de la cultura Yoruba simplemente porque no habiendo información en la historia Yoruba, se ha hecho un uso total de las fuentes no escritas disponibles.

Ellos se han basado en grandes grupos orales de eventos y hasta cierto punto en literatura oral en forma de Oriki (canciones de alabanza) de importantes figuras políticas del pasado mientras que muy poco o no-consideración es dada a datos lingüísticos y etnográficos. Además, la ausencia de algunas consistentes excavaciones arqueológicas de sitios históricamente importantes ha continuamente robado a tales estudios de una fuente valiosa de datos históricos confiables.


Los orígenes de la reconsideración Yoruba:

Los Yoruba distinguen entre los orígenes de sus reinos y el periodo cuando la historia efectivamente comienza. Los relatos de los orígenes son llamados Itan Isedale mientras que la historia efectiva es referida como Itan. Los relatos de los orígenes vienen dentro de las leyendas de los reinos y mitos, pero ellos están muy ligados con la cosmología de la gente.
La cosmología frecuentemente refleja las experiencias temporales de las personas. Por eso, los mitos y documentos históricos de leyendas en su propia forma explican el sistema socio-político existente en términos de lo supernatural. Los mitos y las leyendas entonces, son usados como una variable que ayuda a la reconstrucción histórica sintetizando acciones y eventos que han ocurrido durante muchos siglos dentro de un sencillo relato. Generalmente, es difícil, no imposible, desenredar todas las etapas de los eventos que han sido fusionados juntos dentro de una sola y sencilla historia o relato. Probablemente un análisis critico de este grupo de testimonios orales y algunos de los festivales tradicionales asociados con la cosmología pueden dar indicios como cursos probables de eventos acerca de los comienzos de la historia de un pueblo de personas no letradas.

Los comienzos de la historia del antiguo reino de Oyo están inseparablemente mezclados entre leyendas y mitos que cuentan los orígenes del pueblo Yoruba.
Los Borgawa, Mossi y Yoruba comparten un tópico común en la tradición de sus orígenes, la cual es que ellos migraron a sus actuales tierras viniendo de un lugar en el Este.
Los Borgawa y Los Mossi están mas definidos acerca de la localidad del Este, ellos asocian este con Bornu o el área del Lago Chad. Este simple relato de migración ha sido ligado a la famosa legenda de Kisra, la migración del héroe de todas las conquistas de Bagdad, quien cruzo el Oeste Africano a los comienzos de tiempos históricos, fundando un estado en todos los sitios que el se detenía. Esta fuente ha sido también usada por “Biobaku” para postular un origen Sudan Oriental para los Yoruba y por “Lucas”, un origen Egipcio.
Estas historias de migración del Medio Oriente son simples declaraciones históricas por las dinastías reinantes para darle a ellos mismos una antigüedad respetable. El primer informe registrado de tal historia en relación con los Yoruba vino de “Muhammad Bello” a “Hugh Clapperton” en 1824. Es significante que la versión vino de un erudito musulmán. Esto tiende a apoyar el punto de vista de “Goody” acerca de la expansión junto con el Islam, de ideas árabes pre-islámicas en Africa Occidental.

Algunas de estas ideas han sido incluidas dentro de aspectos mágico-religiosos del Islam; y esto, argumenta “Goody” generalmente aplica a las culturas no letradas de África Occidental.

Las teorías del Medio Oriente sobre el origen del pueblo Yoruba, Borgawa y hasta los Mossi deberán ser consideradas como variantes que se desarrollaron en la expansión del Islam en África Occidental, un fenómeno que puede ser fechado por la escena Nigeriana hasta el periodo después de 1000 D.C.

Además, los datos arqueológicos disponibles hasta el momento demuestran que el hombre ha vivido en sitios del pueblo Yoruba por lo menos de finales de la Era de Piedra. El descubrimiento de “Shaw” de unos restos de esqueleto humano y artefactos relacionados, en el área boscosa de Iwo Eleru ha sido fechado por Carbono 14 en el décimo milenio A.C. La secuencia cultural de los artefactos demuestra que este lugar fue continuamente habitado hasta el final de la Era de Piedra pero antes de la introducción de la agricultura. El trabajo de “Willett” en la sabana del antiguo Oyo también muestra evidencia de continua habitación durante el final de la Edad de Piedra, pero desde alrededor del ano 8000 A.C. a 500 A.C. pero es de la zona boscosa que todavía no se tiene evidencia de un lugar agricultural. “Ozanne” reporta que uno de los lugares de las poblaciones de Ife ha sido fechado a 350 A.C.; y sus habitantes eran agricultores cosechando ñame junto con otras cosechas.

Aunque se puede discutir que no se sabe que lenguajes estas comunidades prehistóricas hablaban, evidencia lingüística sugiere que los Yoruba (y sus vecinos, Los Borgawa, Nupe, Edo, Igala Idoma y Igbo cuyos lenguajes pertenecen al mismo grupo, del Congo Nigeriano) debieron haber vivido en su ubicación actual por muchos siglos antes del comienzo del primer milenio D.C. La evolución de estos lenguajes debió haber tomado miles de años y en el caso del pueblo Yoruba, la diferenciación dialéctica dentro del lenguaje pudo no haber tomado lugar hasta el séptimo siglo D.C., fecha sugerida por “Biobaku” cuando la primera oleada de inmigrantes Yorubas entro a sus presentes tierras. Si hubiera habido alguna migración masiva de gente dentro de las tierras Yoruba (Yorubaland), esta debió haber ocurrido en tiempos prehistóricos.

Por ejemplo, la desecación de la cuenca del Lago Chad que comenzó durante el cuarto milenio A.C. y la cual causo un movimiento populacional del área del Sahara a las áreas más habitables del Norte, Este, y Sur pudo probablemente haber tenido consecuencias tan lejos del Sur como del área Yoruba.

Otro ejemplo de migración masiva dentro de la tierra Yoruba en tiempos prehistóricos fue la separación de Oyo Yoruba primero de Idoma (fechado por “Glottocronologia” hace 6000 anos) y después de Igala (fechada también por “Glottocronologia” hace 2000 anos).

Evidencia Arqueológica y Lingüística, por lo tanto, sugiere fuertemente que los Yoruba han vivido en su hábitat presente desde tiempos pre-históricos.
Hubo movimientos ocasionales de gente e ideas de la Sabana a la zona de bosques también durante este periodo. Por ejemplo, el movimiento de gente lejos de El Sahara seguido de la desecación de esa área probablemente alcanzo la tierra Yoruba mientras que Oyo Yoruba fue separada primero de Idoma y luego de Igala. Durante el curso del primer Milenio D.C., no únicamente habían varios dialectos Yoruba fuertemente involucrados, el proceso de urbanización parece haber sido mas desarrollado, introduciendo la creación de estados y reinos. Parece que fue en esta etapa, la etapa histórica, que ocurrieron interacciones entre los reinos Yoruba incipientes y sus vecinos, tales como Borgu, Nupe y Benin. Parecería que las historias de tales eventos, ahora poco recordadas y en algunos casos intencionalmente distorsionadas, se han convertido en mitos y leyendas.

Escrita Por wande Abimbola

rezar

Rezar a los orisas transforma nuestras vidas, sin oración a ellos no seremos escuchados. Sin rezas difícilmente un ritual será aceptado. La gente va a consultar un jogo de bucios con la idea de saber por que su vida esta mal, mas de una vez este mal estar es causado por el Ori de la misma a causa de no rezar para su o sus Orisas. Las rezas no siempre son para pedir, también son para agradecer, se cree a veces que con un frente o un ashoro esta todo bien y solo es falta de
fe, rezando se soluciona.
Lógicamente es cuestión de fe.
no hay religion sin sacrificio
no hay sacrificio sin fe
sin fe no hay religion
Babalorisa Gaston ti Osala Ogyan.

HISTORIA DE LOS YORUBA

Los descubrimientos arqueológicos sugieren que los antepasados Yoruba
puedan haber vivido en su actual territorio desde la prehistoria.

La tradición oral Yoruba describe un mito sobre su origen en la que
cuenta como Dios descolgó mediante una cadena, desde el cielo hasta
Ile-Ife a Oduduwa, el antepasado del pueblo Yoruba, trayendo con él
un gallo, un trozo de tierra y una semilla en la palma de la mano. La
tierra cayo en el agua, pero el gallo la rescató para convertirla en
el territorio Yoruba y de la semilla creció un árbol con dieciséis
ramas que representan el original de los dieciséis reinos.

El origen del pueblo Yoruba , aunque no existe certeza sobre el
mismo, se cree que está en Egipto, de donde emigraron los Odudua,
fundadores de los primeros reinos Yoruba. Esta hipótesis se basa en
el parecido de las esculturas encontrado en Egipto y las esculturas
encontradas en las escavaciones de la antigua ciudad-estado de Ife.
Según sus mitos, sus fundadores eran los hijos de Odudua. Los Yoruba
todavía se refieren a ellos mismos como "los hijos de Odudua."

Las ciudades-estado Yoruba formaban parte de los más de 25 reinos
centralizados. De éstos, Ile-Ife se reconoce universalmente como el
más importante. Se cree que fue fundado aproximadamente hacia el año
850. Su principal rival, el reino de Oyo, al noroeste de Ife, se
fundó aproximadamente hacia el 1350 DC. Los Oni de Ife y el Alafin de
Oyo todavía son considerados como los reyes Yoruba y respetados como
tales en Nigeria. Otros reinos importantes eran Ijesha y Ekiti al
nordeste; el Shabe, Ketu, Egbado, Ijebu, y Awori en el sudoeste; y el
Ondo, Owo y Itsekiri en el sudeste.

En el siglo 15, y con la ayuda de las armas portuguesas se crea el
imperio Oyo, cuya expansión se suele asociar con el comienzo del
empleo del caballo. A finales del 18 siglo se produce una guerra
civil en la que uno de los bandos consigue el apoyo de los Fulani,
quienes en el año 1830 se hacen con el control de todo el imperio
Oyo. La invasión Fulani empujó a muchos Yoruba hacia el sur donde se
fundaron los pueblos de Ibadan y Abeokuta. En 1888, con la ayuda de
un mediador británico, Yorubas y Fulanis firman un acuerdo por el que
los primeros recuperan el control sobre su tierra. En 1901 Yorubaland
es colonizada oficialmente por el imperio británico, quienes
establecen un sistema administrativo que mantiene gran parte de la
estructura de gobierno Yoruba.
Babalorisa Gaston ti Osala Ogyan

ÈSÚ PARA JORGE AMADO

No soy negro, blanco o rojo.
Tengo los colores y formas que quisiera.
No soy diablo ni santo,
Soy èsú!
mando y desmando,
trazo y riesgo
Hago y deshago.
estoy y no voy tiro y no doy.
soy èsú
Paso y cruzo
Trazo, mezclo y arrastro el pie
Soy revolico y alegría
Ruedo, tiro y boto,
Juego y hago fe.
Soy nube, viento y polvareda.
Cuando quiero, hombre y mujer
Soy de las playas, y de la marea.
Ocupo todos los cantos.
soy niño, abuelo, loco
hasta puedo ser joão, Maria o José
Soy el punto del cruce.
duermo despertado y ronco hablando
corro, grito y pulo hago hijo silbando
soy argamasa
De sueño carne y arena.
soy la gente sin bandera,
el espeto, mi bastión.
El asiento? El viento!..
soy del mundo,
ni del campo ni de la ciudad,
No tengo edad.
Recibo y respondo por las puntas,
Por los cuernos de la nación
Soy èsú.soy agito, vida, acción
Soy los cuernos de la luna nueva
La barriga de la calle llena!...
Quiere más?
No doy, No estoy más aquí!
Salvador, 17 de mayo de 1993
Babalorisa Gaston ti Osala Ogyan

Èsú de mensajero a diablo

Los primeros europeos que tuvieron contacto en África con el culto
del Orixá Èsú de los yorubas, venerado por los fon como el vodum
Legba o Elegbara, atribuyeron la esa divinidad una doble identidad:
La del dios fálico greco-romano Príapo y la del diablo de los judíos
y cristianos. La primera a causa de los altares, representaciones
materiales y símbolos fálicos del orixá-vodum; La segunda en razón de
sus atribuciones específicas en el panteón de los orixás y voduns y
sus calificaciones morales narradas por la mitología, que lo muestra
como un orixá que contraría las reglas más generales de conducta
aceptadas socialmente, si bien no sean conocidos mitos de Èsú que lo
identifiquen con el diablo. Atribuciones y carácter que los recién
llegados cristianos no podían concebir, entrever sin el bies
etnocéntrico y mucho menos aceptar. En las palabras de Pierre Verger,
Èsú "tiene un carácter susceptible, violento, irascible, astucioso,
grosero, vanidoso, indecente", de modo que "los primeros misioneros,
espantados con tal conjunto, lo asimilaron al Diablo y hicieron de él
el símbolo de todo lo que es maldad, perversidad, aberración y odio,
en oposición a la bondad, pureza, elevación y amor de Dios" (Verger,
1999: 119.

Así, los escritos de viajantes, misioneros y otros observadores que
estuvieron en territorio fon o yoruba entre los siglos XVIII y XIX,
todos ellos de cultura cristiana, cuando no cristianos de profesión,
describieron a Èsú siempre resaltando aquellos aspectos que lo
mostraban, a los ojos occidentales, como entidad destacadamente
sexualizada y demoníaca. Uno de los primeros escritos que se refieren
la Legba, sino el primero, es debido a Pommegorge, de lo cual se
publicó en 1789 un relato de viaje informando que "a un cuarto de
legua del fuerte los daomeanos hay un dios Príapo, hecho groseramente
de tierra, con su principal atributo [el falo], que es enorme y
exagerado con relación a la proporción del resto del cuerpo"
De 1847 tenemos el testimonio de John Duncan, que escribió: "Las
partes bajas [la genital] de la estatua son grandes,
desproporcionadas y expuestas de la manera más espantosa" (Duncan,
1847)
Es de 1857 la descripción del pastor Thomas Bowen, en que es
enfatizado el otro aspecto atribuido por los occidentales a Èsú: "En
la lengua yoruba el diablo es denominado Èsú, aquel que fue enviado
otra vez, nombre que viene de su, jugar fuera, y Elegbara, el
poderoso, nombre debido a su gran poder sobre las personas" (Bowen,
1857: Cap. 26.)
Treinta años después, el abad Pierre Bouche fue bastante
explícito: "Los negros reconocen en Satan el poder de la posesión,
pues lo denominan comúnmente Elegbara, es decir, aquel que se apodera
de nosotros" (Bouche, 1885: 120. Y hay muchos otros relatos antiguos
ya citados por Verger (1999: 132-9), ninguno menos desfavorable al
dios mensajero que esos.
En 1884, se publicó en Francia el libro Fétichisme y féticheurs, de
autoría de R. P. Baudin, padre católico de la Sociedad de las
Misiones Africanas de Lyón y misionero en la Costa de los Esclavos.
Fue ese el primer libro a tratar sistemáticamente de la religión de
los yorubas. El relato del padre Baudin es rico en pormenores y
precioso en informaciones sobre el panteón de los orixás y aspectos
básicos del culto, tanto que el libro permanece como fuente pionera
de la cual los investigadores contemporáneos no pueden evadirse, pero
sus interpretaciones del papel de Èsú en el sistema religioso de los
pueblos yorubas, a partir de las observaciones hechas en una
perspectiva cristiana del siglo XIX, son devastadoras. Y ampliamente
reveladoras de imágenes que hasta hoy pueblan el imaginario popular
en Brasil, para no decir del propio pueblo de santo que adora Èsú,
por lo menos en su gran parte. Así es retratado Èsú por padre
Baudin": El jefe de todos los genios maléficos, el peor de ellos y el
más temido, es Èsú, palabra que significa el rechazado; también
llamado Elegbá o Elegbara, el fuerte, o aún Ogongo Ogó, el genio del
bastión nudoso. "Para prevenirse de su maldad, los negros colocan en
sus casas el ídolo de Olarozê, genio protector del hogar, que, armado
de un bastión o sable, le protege la entrada. Pero, a fin de ponerse
a salvo de las crueldades de Elegbá, cuando es preciso salir de casa
para trabajar, no se puede jamás olvidar de dar a él parte de todos
los sacrificios. Cuando un negro quiere vengarse de un enemigo, él
hace una copiosa oferta la Elegbá y lo regala con una fuerte ración
de aguardiente o de vino de palma. Elegbá se queda entonces furioso
y, si el enemigo que no estuviera bien protegido de talismanes,
correrá gran peligro."Es este genio malvado que, por sí mismo o por
medio de sus compañeros espíritus, empuja el hombre para el mal y,
sobre todo, lo excita para las pasiones vergonzosas. . Muchas veces,
vi negros que, punidos por robo u otras faltas, se disculpaban
diciendo: 'Eshu l'lo ti mi', es decir, 'Fue Èsú que me impulso'. "La
imagen hedionda de ese genio malévolo es colocada en el frente de
todas las casas, en todas las plazas y en todos los caminos."Elegbá
es representado sentado, las manos sobre las rodillas, en completa
desnudez, bajo una cobertura de hojas de palmera. El ídolo es de
tierra, de forma humana, con una cabeza enorme. Penas de aves
representan sus cabellos; dos búzios forman los ojos, otros, los
dientes, lo que le da una apariencia horrible."En las grandes
circunstancias, él es inundado de aceite de dendê y sangre de
gallina, lo que le da una apariencia más pavorosa aún y más horrenda.
Para completar con dignidad la decoración del inmóbil símbolo del
Príapo africano, se colocan junto de él cabos de azada usados o
gruesos porretes nudosos. Los buitres, sus mensajeros, felizmente
vienen a comer las gallinas, y los perros, las otras víctimas a él
inmoladas, sin los cuales el aire quedaría infectado."El templo
principal se queda en Woro, cerca de Badagry, en medio de un hermoso
bosque encantado, bajo palmeras y árboles de gran belleza. . Cerca de
la laguna en que se realiza una gran feria, el suelo esta lleno de
búzios que los negros tiran como oferta la Elegbá, para que él los
deje en paz. Una vez por año, el hechicero de Elegbá junta los búzios
para comprar un esclavo que le es sacrificado, y aguardiente para
animar las danzas, quedándose el resto para el hechicero.
El caso siguiente demuestra la inclinación de Elegbá para hacer el
mal:
"Envidioso de la buena armonía que existía entre dos vecinos, él
resolvió desunirlos. Para tanto, él puso en la cabeza un gorro de
brillante blancura de un lado y completamente rojo del otro. Después
pasó entre los dos, cuando estaban cultivando sus campos. Él los
saludó y continuó su camino.
"Cuando él pasó uno de ellos dijo":
— Que lindo gorro blanco! "
— De ninguna manera
— dijo el otro.
— Es un magnífico gorro rojo.
"Desde entonces, entre los dos antiguos amigos, la disputa se hizo
tan viva, que uno de ellos, exasperado, quebró la cabeza del otro con
un golpe de azada." (Baudin, 1884: 49-51)
El texto termina así, con ese mito muy conocido en los candomblés
brasileños, y que expresa de modo emblemático la duplicidad de este
Orisá. Sin entrar en pormenores que ciertamente eran impropios a la
formación púdica del misionero, hay la libre referencia la Príapo, el
dios fálico greco-romano, guardián de los jardines y pomares, que en
el sur de Italia imperial vino a ser identificado con el dios Hogar
de los romanos, guardián de las casas y también de las plazas, calles
y encrucijadas, protector de la familia y patrono de la sexualidad.
No hay referencias textuales sobre el carácter diabólico atribuido
por el misionero la Èsú, que la descripción prenuncia, pero hay un
dato muy interesante en el grabado que ilustra la descripción y que
revela la dirección de la interpretación de Baudin. En una
ilustración aparece un hombre sacrificando una ave a Èsú,
representado por una estatuilla protegida por una casita situada
junto a la puerta de entrada de la casa. La leyenda de la figura
dice: "Elegbá, el malvado espíritu o el Demonio"
Príapo y Demonio, las dos calidades de Èsú para los cristianos. Ya
está allá, en ese texto católico de 1884, el binomio pecaminoso
infringido a Èsú en su enfrentamiento con El Occidente: Sexo, pecado,
lujuria, fornicación y maldad. Nunca más Èsú se libraría de la
imputación de esa pareja pecha, condenado a ser el Orisá más
incomprendido y calumniado del panteón afro-brasileño, como bien se
acordaron Roger Bastide, que, en la década de 1950, se refirió a Èsú
como esa "divinidad calumniada" (Bastide, 1978: 175), y Juana Elbein
de los Santos, prácticamente la primera investigadora en Brasil a
interesarse por la recuperación de los atributos originales africanos
de Èsú (Santos, 1976: 130 y sig.), atributos que fueron en Brasil
ampliamente encubiertos por las características que le fueron
impuestas por las reinterpretaciones católicas en la formación del
modelo sincrético que garabateo la religión de los Orisás en Brasil.
Para los antiguos yorubas, los hombres habitan la Tierra, el Aiê, y
los dioses orisás, el Orum. Pero muchos lazos y obligaciones conectan
los dos mundos. Los hombres alimentan continuamente los orisás,
dividiendo con ellos su comida y bebida, los visten, adornan y cuidan
de su diversión. Los orisás son parte de la familia, son los remotos
fundadores de los linajes cuyos orígenes se pierden en el pasado
mítico. En pago de esas ofrendas, los orisás protegen, ayudan y dan
identidad a sus descendientes humanos. También los muertos ilustres
merecen tal cuidado, y su recuerdo los mantienen vivos en el presente
de la colectividad, hasta que un día puedan renacer como un nuevo
miembro de su misma familia. Es esa la simple razón del sacrificio:
alimentar la familia toda, inclusive los más ilustres y más distantes
ancestrales, alimentar los padres y madres que están en el origen de
todo, los dioses, en una reafirmación permanente de que nada se acaba
y que en los lazos comunitarios están amarrados, sin solución de
continuidad, el presente de la vida cotidiana y el pasado relatado en
los mitos, de lo cual el presente es reiteración.
Las ofrendas de los hombres a los orisás deben ser transportadas
hasta el mundo de los dioses. Èsú tiene este gravamen, de
transportista. También es preciso saber si los orisás están
satisfechos con la atención a ellos dispensada por sus descendientes,
los seres humanos. Èsú propicia esa comunicación, trae sus mensajes,
es el mensajero. Es fundamental para la supervivencia de los mortales
recibir las determinaciones y los consejos que los orisás envían del
Aiê. Èsú es el portador de las orientaciones y órdenes, es el
portavoz de los dioses y entre los dioses. Èsú hace el puente entre
este mundo y mundo de los orisás, especialmente en las consultas
oraculares. Como los orisás interfieren en todo lo que ocurre en este
mundo, incluyendo el cotidiano de los vivientes y los fenómenos de la
propia naturaleza, nada acontece sin el trabajo de intermediario del
mensajero y transportista Èsú. Nada se hace sin él, ningún cambio, ni
aún una repetición. Su presencia está consignada incluso en el primer
acto de la Creación: sin Èsú, nada es posible. El poder de Èsú, por
lo tanto, es inconmensurable.
Èsú debe entonces recibir los sacrificios votivos, debe ser
propiciado, siempre que algún orisá recibe ofrenda, pues el
sacrificio es el único mecanismo a través de lo cual los humanos se
dirigen a los orisás, y el sacrificio significa a reafirmación de los
lazos de lealtad, solidaridad y retribución entre los habitantes del
Aiye(tierra) y los habitantes del Orun(cielo). Siempre que un orisá
es interpelado, Èsú también lo es, pues la interpelación de todos se
hace a través de él. Es preciso que él reciba ofrenda, sin la cual la
comunicación no se realiza. Por eso es costumbre decir que Èsú no
trabaja sin pago, lo que acabó por imputarle, cuando el ideal
cristiano del trabajo desinteresado de la caridad se interpuso entre
los santos católicos y los orisás, la imagen de mercenario,
interesado y banal. Como mensajero de los dioses, Èsú todo sabe, no
hay secretos para él, todo él oye y todo él transmite. Y puede casi
todo, pues conoce todas las recetas, todas las fórmulas, todas las
magias. Èsú trabaja para todos, no hace distinción entre aquellos a
quién debe prestar servicio por imposición de su cargo, lo que
incluye todas las divinidades, más los antepasados y los humanos. Èsú
no puede tener preferencia por este o aquel. Pero tal vez lo que lo
distingue de todos los otros dioses es su carácter de transformador:
Èsú es aquel que tiene el poder de quebrar la tradición, poner las
reglas en cuestión, romper la norma y promover el cambio. No es pues
de extrañarse que sea considerado peligroso y temido, aunque se trata
de aquel que es el propio principio del movimiento, que todo
transforma, que no respeta límites y, así, todo lo que contraría las
normas sociales que regulan el cotidiano pasa a ser atributo suyo.
Èsú carga calificaciones morales e intelectuales propias del
responsable por el mantenimiento y funcionamiento del estatus quo,
inclusive representando el principio de la continuidad garantizada
por la sexualidad y reproducción humana, pero al mismo tiempo él es
el innovador que hiere las tradiciones, un ente por lo tanto nada
confiable, que se imagina, así pues, ser dotado de carácter
inestable, dudoso, interesado, turbulento y arrivista. Para un yoruba
u otro africano tradicional, nada es más importante que tener una
prole numerosa y para la garantizarla es preciso que haya muchas
esposas y una vida sexual regular y proficua. Es preciso generar
muchos hijos, de modo que, en esas culturas antiguas, el sexo tiene
un sentido social que envuelve la propia idea de garantía de la
supervivencia colectiva y perpetuación de los linajes, clanes y
ciudades. Èsú es el patrono de la cópula, que genera hijos y
garantiza la continuidad del pueblo y la eternidad del hombre. Ningún
hombre o mujer puede sentirse realizado y feliz sin una numerosa
prole, y la actividad sexual es decisiva para eso. Es de la relación
íntima con la reproducción y la sexualidad, tan explicitadas por los
símbolos fálicos que lo representan, que transcurre la construcción
mítica del genio libidinoso, lascivo, carnal y desarreglado de Èsú-
Elegbara. Eso todo contribuyó enormemente para modelar su imagen
estereotipada de orisá difícil y peligroso que los cristianos
reconocieron como demoníaca. Cuando la religión de los orisás,
originalmente politeísta, vino a ser practicada en Brasil del siglo
XIX por negros que eran al mismo tiempo católicos, todo el sistema
cristiano de pensar el mundo en términos del bien y del mal dio un
nuevo formato a la religión africana, en lo cual un nuevo papel
esperaba por Èsú.
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En el candomblé, como en África, Èsú es concebido como divinidad
múltiple, lo que también ocurre con los Orisás, que son reconocidos y
venerados a través de diferentes invocaciones, calidades o avatares,
cada cual referido a un aspecto mítico del Orisá, la una su función
específica en el patronato del mundo, a un accidente geográfico la
que es asociado etc. Siendo el propio movimiento, Èsú se multiplica
al infinito, pues cada casa, cada calle, cada ciudad, cada mercado
etc. tiene su guardián. También cada ser humano tiene su Èsú, que es
asentado, nominado y regularmente propiciado, conectando aquel ser
humano a su Orisá personal y al mundo de las divinidades. Son muchas
las invocaciones de Èsú, muchos sus nombres. Según el ogan Gilberto
de Èsú, son los siguientes los nombres y atribuciones de Exu más
conocidos:
Yangui, el primero de la Creación, representado por la laterita; Exu
Agbá, Agbô, o Moagbô, el más viejo; Igbá Quetá, el Exu de la calabaza-
asentamiento; Ocotó, el patrono de la evolución, representado por el
caracol; Obassim, el compañero de Odudua; Odara, el dueño de la
felicidad, de la armonía; Ojissebó, el mensajero de los orisás;
Eleru, lo que transporta lo cargo de los iniciados; Enugbarijó, lo
que propicia la prosperidad; Elegbara o Legba, lo que tiene el poder
de la transformación, principio del movimiento; Bará, el dueño de los
movimientos del cuerpo humano; Olonam, o Lonã, el señor de los
caminos; Icorita Metá, el Exu que guarda las encrucijadas; Olobé, el
dueño del cuchillo ritual; Elebó, el Exu de las ofrendas; Odusó o
Olodu, el guardián del oráculo; Elepô, el señor del aceite de dendê;
y Iná, el fuego, el patrono de la comunidad que es reverenciado en la
ceremonia del padê. A estos nombres-calidades de Exu podemos añadir
otros registrados por Verger en África y en Brasil, como Eleiembó,
Laroiê, Alaquetu, el señor de Keto, Aquessam, señor del mercado de
Oió, Lalu y Jelu, además de nombres que Verger acredita en Brasil a
los cultos de origen fon y bantu, a saber, Tiriri, Jelebara, Jiguidi,
Mavambo, Emberequetê, Sinza Muzila y Barabô. La mayoría de esos
nombres y atribuciones, originalmente africanos, es preservada en las
casas de candomblé de linajes más conectados a la preservación y
recuperación de las raíces. Son nombres que indican sucintamente las
distinguidas funciones de Exu: el mensajero, el transportista, el
transformador, el repositor y el donante. Tales nombres y
atribuciones están, pero, ausentes en la mayor parte de la Kimbanda y
en ciertos segmentos del candomblé, en que el reconocimiento de Exu
como el diablo es explícito, siendo su jerarquía conocida y bastante
divulgada por publicaciones religiosas. Según la tabla umbandista de
correspondencia Exu-diablo, la entidad suprema de la "izquierda" es
el Diablo Mayoral, o Exu Sombra, que sólo raramente se manifiesta en
el trance ritual. Él tiene como generales: Exu Marabô o diablo Put
Satanaika, Exu Manguera o diablo Agalieraps, Exu-Mor o diablo
Belzebu, Exu Rey de las Siete Encrucijadas o diablo Astaroth Exu
Cierra Calle o diablo Tarchimache, Exu Terciopelo o diablo Sagathana,
Exu Tiriri o diablo Fleuruty, Exu de los Ríos o diablo Nesbiros y Exu
Calunga o diablo Syrach. Bajo las órdenes de estos y comandando otros
más están: Exu Ventania o diablo Baechard, Exu Quiebra Rama o diablo
Frismost, Exu de las Siete Cruces o diablo Merifild, Exu Tronqueira o
diablo Clistheret, Exu de las Siete Poeiras o diablo Silcharde, Exu
Gira Mundo o diablo Segal, Exu de las Matas o diablo Hicpacth, Exu de
las Piedras o diablo Humots, Exu de los Cementerios o diablo
Frucissière, Exu Murciélago o diablo Guland, Exu de las Siete Puertas
o diablo Sugat, Exu de la Piedra Negra o diablo Claunech, Exu de la
Capa Negra o diablo Musigin, Exu Marabá o diablo Huictogaras, y Exu-
Mujer, Exu Pombagira, simplemente Pombagira o diablo Klepoth. Pero
hay también los Èsú que trabajan bajo las órdenes del Orisá Omulu, el
señor de los cementerios, y sus ayudantes Exu Calavera o diablo
Sergulath y Exu de la Medianoche o diablo Hael, cuyos nombres más
conocidos son Exu Tata Calavera (Proculo), Exu Brasa (Haristum) Exu
Mirim (Serguth), Exu Pemba (Brulefer) y Exu Pagano o diablo Bucons
(Conforme Fontennelle, s/d; Bittencourt, 1989; Omolubá, 1990). En la
umbanda, así como en el candomblé, cada Exu cuida de tareas
específicas, siendo grande y compleja la división de trabajo entre
ellos. Por ejemplo, Èsú Beludo ofrece protección contra los
enemigos. Èsú Tranca Ruas puede generar todo tipo de obstáculos en la
vida de una persona. Èsú Pagao tiene el poder de instalar el odio en
el corazón de las personas. Exu Mirim es el guardián de los niños y
también hace trabajos de amarracion de amor. Exu Pemba es el
propagador de las enfermedades venéreas y facilitador de los amores
clandestinos. Exu Morcego tiene el poder de transmitir cualquier
enfermedad contagiosa. Exu de las Siete Puertas facilita la apertura
de cerraduras, cofres y otros compartimentos secretos — materiales y
simbólicos. Exu Tranca Todo es el regente de festines y orgías. Exu
de la Piedra Preta es invocado para el éxito en transacciones
comerciales. Exu Tiriri puede enflaquecer la memoria y la conciencia.
Exu de la Capa Preta comanda los desentendimientos y la discordia.
Igualmente son múltiples los nombres y funciones de Pombagira:
Pombagira Reina, Maria Padilha, Pombagira Siete Saias, Maria Mulambo,
Pombagira de la Calunga, Pombagira Gitana, Pombagira del Crucero,
Pombagira Gitana de los Siete Cruceros, Pombagira de las Almas,
Pombagira Maria Quitéria, Pombagira Dama de la Noche, Pombagira
Minina, Pombagira Mirongueira, Pombagira Minina de la Playa.
Pombagira es especialista notoria en casos de amor, y tiene poder
para propiciar cualquier tipo de unión amorosa y sexual. Ella trabaja
contra aquellos que son enemigos suyos y de sus devotos. Pombagira
considera sus amigos todos aquellos que la buscan necesitando sus
favores y que saben como agradecerle y agradarla. Se debe regalar
Pombagira con cosas que ella usa en el terreiro, cuando incorporada:
tejidos sedosos para sus ropas, perfumes, joyas y bisuterías,
champaña y otras bebidas, cigarrillo, cigarrita y boquilla, rosas
rojas abiertas (sin espinas), además de las ofrendas de obligación,
los animales sacrificables y las de despachos dejados en las
encrucijadas, cementerios y otros locales, a depender del trabajo que
se hace, siempre iluminado por las velas rojas, negras y, a las
veces, blancas.
Traducción: Babalorisa Gastón ti Osala Olokum del original Èsú, de
mensajero a diablo, Reginaldo Prandi

Estudian la química cerebral de la experiencia religiosa

Escanearon los cerebros de monjes budistas en plena meditación
Y estudiaron fenómenos místicos desde un punto de vista físico
Algunos científicos aseguran que la espiritualidad es un estado mental

DARDO VILLAFAÑ
Hacia mediados del siglo XVII, don Renato Descartes -filósofo y
matemático- se animó a proclamar una idea insólita para su época: que
el sentimiento humano no residía en el corazón sino que era gobernado
por la glándula pineal, un pequeño órgano nervioso situado entre los
hemisferios cerebrales. Aunque sus argumentos -expuestos en una obra
poco conocida llamada Las Pasiones del Alma (1650), escrita el año de
su muerte- no eran muy sólidos, parece que parte de razón tenía. Al
menos en su idea general.Según un artículo del periodista Robert Lee
Hotz publicado en Los Angeles Times, una serie de experimentos
realizados en los Estados Unidos permitirían construir una
perspectiva científica de lo divino espiando qué pasa dentro del
cerebro humano. Como las épocas son distintas, en lugar de hacer
disecciones -como intentó Descartes hace casi 400 años- se usaron
líquidos radiactivos y potentes escáner.Inyección mentalSi bien cada
uno usó técnicas distintas, todos los experimentos parecen conducir a
la misma conclusión. Uno de los estudios más importantes se hizo en
la Universidad de Pennsylvania, donde un grupo de especialistas
encabezado por el neurólogo Andrew Newberg escaneó el cerebro de
nueve monjes budistas en plena meditación.Jeringa mediante, los
religiosos recibieron una sustancia química levemente radiactiva
preparada para penetrar fácilmente en las células cerebrales.Durante
el rezo, los nueve cráneos fueron analizados mediante una técnica
tomográfica (llamada SPECT), que trabaja mediante la emisión de unas
partículas subatómicas bastante extrañas, llamadas positrones. Estas
partículas atraviesan los huesos y dentro del tejido encefálico se
encuentran con las células iluminadas por el líquido radiactivo antes
inyectado. Según el nivel de luz es posible establecer el nivel de
actividad en cada región: a mayor luz, mayor actividad.Para Newberg -
jefe de la investigación-, esas imágenes revelan cambios notorios en
la actividad cerebral duransus experiencias religiosas. Por ejemplo,
se notó una disminución de la actividad en las áreas que regulan el
sentido de la ubicación espacio-temporal.El experimento ofrece
algunas claves para interpretar por qué durante la meditación los
monjes se sienten más allá del tiempo y del espacio convencional. Y
una pista firme para indagar la existencia de alguna región precisa
que gobierne las experiencias trascendentales.Este experimento fue
financiado por la Fundación Templeton, una entidad que busca promover
vínculos amistosos entre la ciencia y la religión. Quizás para evitar
suspicacias, la próxima prueba se realizará con monjas franciscanas
mientras rezan.¿Espiritualidad o locura?El otro estudio importante se
hizo en el Centro de Estudios Cerebrales de la Universidad de San
Diego. Allí, V.S. Ramachandran eligió otra estrategia. Para descubrir
la arquitectura fundamental de la mente, basa sus estudios en
pacientes epilépticos, con derrames cerebrales, golpes o heridas en
la cabeza.Al estudiar el lóbulo temporal de pacientes con epilepsia
descubrió indicios de lo que podría ser una maquinaria neuronal capaz
de manejar las experiencias espirituales o místicas. Como efecto
secundario de su enfermedad, estas personas se mostrarían
especialmente obsesionados por los asuntos religiosos.Además,
coinciden en que durante sus ataques se sienten en comunión con el
Universo. Y según los especialistas, muestran tendencias tan claras
como involuntarias al lenguaje religioso. Algo pasó en sus lóbulos
temporales que aumentó su respuesta a la simbología religiosa, dijo
Ramachandran.Para muchos investigadores -comenta el periodista-, la
espiritualidad es uno de los muchos estados mentales generados a
partir de una inmensa red neuronal. El tejido cerebral es
suficientemente denso como para albergar siete kilómetros de
conductos por cada milímetro cúbico.En este sentido, Michael Arbib -
experto en teoría cerebral de la Universidad de California- cree que
la mente tiene propiedades de conciencia, asombro, razón y emoción
que la muestran como algo más trascendente. Pero yo sostengo que todo
puede explicarse a partir de las propiedades físicas del cerebro.En
cambio, John Haught -teólogo del Centro para el estudio y la Religión
de la Universidad de Georgetown, Washington- señala con cierto tono
bíblico que los investigadores deben resistir la tentación de pensar
que la mente y el espíritu pueden comprenderse en términos
materiales. Sin embargo, la mente puede depender del cuerpo sin que
esto signifique que se pueda reducir a la químicaPor su parte, Nancey
Murphy -epistemóloga del Fuller Seminary de Pasadena, California-,
esta nueva ola de investigaciones quizás explique uno de los
interrogantes teológicos más complejos de la actualidad: cómo actúa
Dios sobre la mente. Si ésta hace todo lo que se le atribuye al alma,
entonces Dios debe tener alguna manera de interactuar con el
cerebro .Sea cual fuere la respuesta, la mayoría de los científicos
creen que la respuesta final vendrá del lado de la neurobiología. No
todos creen que el concepto de alma es un mito, pero la mayoría sí.
Un neurólogo moderno no necesita el concepto religioso de alma para
explicar el comportamiento de los seres humanos y otros animales,
dice nada menos que Francis Crick, del Instituto Jonas Salk de La
Jolla. En 1962, Crick compartió junto a James Watson el Premio Nobel
de Medicina por dilucidar la estructura completa del ácido
desoxirribonucléico (más conocido como ADN), la clave para saber algo
más acerca de cómo las secuencias genéticas dan origen a la vida.La
importancia de estos experimentos va más allá del área estrictamente
científica. Al contrario de la actitud que la Iglesia tuvo hace casi
cuatro siglos con Descartes -que pese a insistir sobre la existencia
de Dios siempre fue considerado un ideólogo del ateísmo-, el Vaticano
prepara para junio una conferencia que se desarrollará en Polonia. La
idea es juntar a teólogos, fi-lósofos y epistemólogos para abordar la
divinidad desde una perspectiva científica.



Fuente: http://www.clarin.com/diario/1998/05/09/e-07201d.htm

Video documental exu o esu

Traído por los esclavos junto con otros Dioses del panteon yoruba, Exu
fue colocado al borde y pasado por un proceso de demonizacion católico
en África iniciado en la misión y ella extiende en el período colonial
brasileño, donde habían estado sus cualidades originales ocultas.
Exu que en África era caracterizado como princípio de la vida, la
fuerza que mueve los cuerpos, la dinâmica, el señor de los caminos y
das encruzilhadas, a principal ponte entre os mortais e as divindades
que habitam o além, passa a ser visto como a personificação do mal
perante o modelo cristão, devido ao seu seu símbolo fálico e seu
comportamento astucioso.
Dirigido por Kiko Dinucci, el filme pasa por las diversas vertientes de
las religiones afro-descendientes, de los candomblés (de tradição Nagô,
Gege, Bantu), Tambor de Mina, passando por la Umbanda y la Kimbanda.
Dança das Cabaças-Exu no Brasil cuenta com participaciones de
Sacerdotes y estudiosos.
http://www.dancadascabacas.blogspot.com/
Trsduccion Babalorisa Gaston ti Osala

Que tradicion seguir??

Si bien Orisa es Orisá en todo el mundo, el tema es el fundamento el
entendimiento, el conocimiento, cosas que hacen una religión tener bases
teologicas y respuestas lógicas a lo que uno busca y a lo que las personas hoy
en día necesitan, si uno no las tiene, la religiosidad termina siendo mediocre y
limitada, esto es lo peor, mas allá de que las bases ritualisticas y litúrgicas
también tienen un gran factor en todo ya que si no conocemos realmente la esencia
de un determinado Orisa es difícil poder tenerlo como corresponde.
Hoy en dia hay muchas vertientes en sudamericanas a las cuales uno puede volcarse,
pero cual es la correcta?.
En sudamerica hoy día conviven: el candomle de keto, jeje o de angola la santeria cubana;
el batuke de jeje nago, jeje oio, cabinda,iyeya entre otras.
Todas en común tienen la molificación causada por los años de desarraigo a su
origen natal, y las modificaciones impuestas por el sincretismo católico.Estas
modificaciones van mas allá de las imagenes y pasan a ser parte de las bases de
este tipo de vertientes religiosas.
Pensemos un minuto, si preguntamos a cualquier religioso africano, le importara
algo la semana santa?, o le interesara usar agua bendita entre otras. Mas allá
del respeto hacia otro tipo de culto no creo que ninguno use en su vida
religiosa cosas sacadas de otra religión, siendo que para el yoruba corre el año
10.048 y están vivos, trabajando cada uno su Iwa pele, cosa que la mayoría de
los sacerdotes deberían aprender.
Hoy día existen posibilidades de saber que es verdad y que adaptacion en cada
una de las vertientes que practicamos, solo es cuestión de buscar y reconocer la
verdad.
Babalorisa Gaston ti Ogyan